25.7.17

Robots, inteligencia artificial y seres humanos

Este es un ejercicio que hice para una clase de Desarrollo Humano de la Lic. de Mercadotecnia.



Por Lizeth García Peña

La industrialización llevó a muchos imaginarse cómo sería el mundo con las máquinas y robots que harían todo lo que el ser humano no quiere hacer; imaginaron situaciones muy buenas para los que fueron optimistas y muy malas para los que vieron un futuro controlado por máquinas.

Con los avances tecnológicos que iniciaron a finales del siglo XIX y que fueron mucho más rápido durante el siglo XX (radio, TV, computadoras, internet), lo que imaginaron escritores y científicos de ese tiempo, podríamos decir que muchas de esas ideas ya fueron superadas.

El tema de la inteligencia artificial y la tecnología me parece de suma importancia, puesto que el avance tecnológico nos ha facilitado muchas actividades cotidianas, pero si damos un paso atrás y revisamos a detalle, también han cambiado la forma de convivir entre nosotros.

Parto del texto de Renato Gómez Herrera (1999) y sobre las preguntas que dejó en su artículo sobre si la inteligencia artificial pudiera llegar a ser como la mente humana, a lo que yo le sumo la reflexión sobre cómo la tecnología ha cambiado la forma de interactuar entre los seres humanos.

Ideas superadas
En el artículo de Gómez Herrera, La Inteligencia Artificial ¿hacia dónde nos lleva?, después de hacer un breve recorrido sobre los avances tecnológicos, el desarrollo de la inteligencia artificial y los posibles avances que esperaba, deja varias preguntas sobre qué pasará con la sociedad, con el ser humano y sus relaciones interpersonales, con la economía, entre otras cuestiones.

Desde ese año de su publicación (hace 17 años), muchas de las cosas que se imaginó ya las estamos viviendo, por  ejemplo ver programas de TV o escuchar una estación de radio a través de internet, y no hizo la mención de que se podría acceder a cualquier estación del mundo.

También acertó en cuanto a que los bancos habría menos personal y todo lo resolveríamos a través de “robots”, aunque no es del todo así, ahora podemos hacer cualquier consulta y movimiento en las cuentas bancarias desde la comodidad de nuestras casas o utilizar el cajero automático para hacer depósitos y retiros. Y qué decir de los estudios online, simplemente esta opción de la Unadmx, es un buen ejemplo.

Arte y tecnología
Ante estos avances, muchas áreas del arte no han estado exentas de imaginarse cómo viviría el ser humano con la tecnología, con el desarrollo de un robot igual al ser humano. La literatura y el cine han recreado esas posibilidades del dominio de la inteligencia artificial sobre el ser humano.

En 1927, el director de cine alemán Fritz Lang, en su película Metrópolis, se imaginó a una sociedad controlada por los empresarios. En dicha historia, un poderoso industrial pagó a un científico para fabricar a un androide, pero el científico llevó más allá su invento, le dio el aspecto de una mujer real que copió de otra que tenía influencia en la clase obrera de la ciudad; el robot fue utilizado para levantar a los obreros en contra de los patrones de manera violenta, de esta forma los industriales tendría el pretexto para someter con violencia a los trabajadores.



Fritz imaginó a un robot manejando a las masas por empresarios que hacen mal uso de las máquinas. Pero lo más importante, el robot era a imagen y semejanza del ser humano, y era casi principios del siglo XX, cuando aún los avances en la robótica e inteligencia artificial, apenas se asomaba a la imaginación de la mayoría.

Otro que se visualizó a una sociedad totalmente tecnologizada, y a su vez controlada por un sistema muy marcada por las clases sociales fue Aldous Huxley (2002). En su novela Un mundo feliz, los seres humanos eran creados de forma artificial, como si fuera una industria donde se producían niños que conformarían alguna de las castas sociales ya establecidas. Era una sociedad que era controlada a través de la tecnología.

También otro autor que narró historias de robots fue Isaac Asimov, quien además de ser escritor de ciencia ficción, fue científico en el área de la bioquímica, muy seguro de ahí sacó muchas de sus ideas.

Una de sus historias, que fue llevada a la pantalla grande, Yo, robot, Asimov plantea que un robot busca sentir y tener emociones como el ser humano, y estudia las reacciones de las personas y trata de apropiárselas, por otro lado está el cerebro central de todos los robots de la ciudad, y éste se rebela ante los seres humanos y domina a todos los robots para controlar al ser humano, una lucha que parecía perdida.


También recordamos la historia del Hombre Bicentenario, donde un robot quiere ser una persona, mismo que le ayudan a tener el aspecto de humano. En la película, se plantea el dilema de tratarlo como ser humano o como robot, puesto que éste desarrolla sentimientos como los humanos, incluso se “enamora”.

Así, podemos enumerar a varios artistas que se han imaginado un mundo donde hay robots, dotados de inteligencia, y muchos de ellos se han acercado a lo que conocemos hoy.

Sin embargo sigue la cuestión sobre si la inteligencia artificial podría igualar al cerebro humano que, hasta el momento, no ha sido así, aunque son programados con infinidad de resoluciones para resolver situaciones o problemas, lo cierto es que la parte emotiva, la habilidad de reaccionar ante una situación inesperada, es lo que no ha igualado la inteligencia artificial.

Quién sabe si algún día estaremos como en la película de Wall-E, donde la sociedad descansa plácidamente sobre el trabajo de las máquinas, perdiéndose todo una forma distinta de socializar y relacionarnos, y sobre todo sin saber que los robots, dotados de inteligencia, saben que somos fáciles de engatusar y nuestra mente se hace fácilmente perezosa para pensar. Lo cierto es que la tecnología y la inteligencia artificial se desarrollan muy rápido, y aún no estamos seguro a dónde iremos a parar y de qué manera iremos a cambiar, socialmente hablando.


Referencias:
Asimov, Isaac. Ciencia ficción. Recuperado el 18 de abril de 2016, de http://www.asimov.es/ciencia-ficcion
Huxley, A. (2002) Un mundo feliz, México, Editores Mexicanos Unidos.

Lang, Fritz (1927) Metrópolis. Recuperado el 16 de abril de 2016, de https://www.youtube.com/watch?v=pT4A-76CS28


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