20.4.10

Menos Facebook y mas Platon...


Con vergüenza reconozco que soy una adicta al internet; que mi cabeza se ha llenado de palabras tan ajenas a mi: chip, reseteo, tildeo, attach, etc, y me he acostumbrado a escribir conversaciones mas cortas que un Haiku. A eso le sumo la desgracia de las abreviaturas no autorizadas por la Real Academia Española: "ps", "tmb", "tks", como si la Neolengua de George Orwell, haya tomado el lugar de mis palabras... entre menos y mas cortos, menos la posibilidad de pensar... pensar... pensar, eso parece un eco en el cerebro... ya! no mas organizadores, computadoras, o mejor dicho menos facebook y mas Platon.

Ja!

14.4.10

Calamidad.

Todos los días frente a mí, no desaparecen, como si fueran una culpa sin expiar, ahí están recordándome que no es tan fácil deshacerme de ustedes. ¿Qué se creen? ¿Qué son invencibles? ¿Creen que podrán reírse de mí?

Ya tengo días planeando cómo acabaré con ustedes, qué será lo primero que les arrancaré… he pensado que puedo iniciar por sus ojos, sí, sería sacarles los ojos, para que dejen de ver por dónde ando o de espiarme… después por la lengua, ese maldito órgano, que en muchas ocasiones no se utiliza únicamente para lo que es… después, quitará cada una de sus extremidades. Sólo de pensarlo, ya me saboreo ese sabor de la venganza…

Pero pensándola bien, quitarles cada una de sus partes será algo complicado, mejor compro flit y listo, lo esparzo como una calamidad sobre ustedes, insectos indeseables, y así como me torturan con su vuelo incansable en círculos sobre la sala, yo las torturaré, se asfixiarán, algunas de forma rápida, otras resistirán pero todas morirán.

10.4.10

Un reclamo... sismo en Mexicali.


Sentí que el piso se movía, un mareo inesperado se apoderó de mi cabeza, no entendía muy bien que sucedía, pero el instinto me llevó a salir de la tienda, en donde había cientos de cadenitas colgadas en las paredes y que se movían al ritmo de la tierra.


Sólo porque sé que en el centro comercial no hay estacionamiento subterráneo, juraría que algún pendejo hacía alarde del motor de su carro, haciendo que, con el ruido se estremecieran los pisos y paredes. No, no había estacionamiento abajo, era la tierra, que el 4 de abril nos recordó lo frágiles que somos, que no somos Dios para construir/ desconstruir nuestro ambiente; que el planeta vive y tiene sus formas de manifestarse.


Recordé que en cualquier momento, todos llegamos a nuestro fin, aunque no sea nuestro deseo; que no sólo de enfermedad y vejez se muere, y que morimos por ser nuestros propios depredadores o porque la naturaleza reclama.


Eso fue, un reclamo de nuestro planeta.


Ayudemos a los que más sufrieron por el sismo de 7.2 grados en escala de Ritchter: a nuestros hermanos de Mexicali. Aportaciones de víveres, puede ser en el Centro de Gobierno de Tijuana o en Síntesis TV.

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