29.3.08


La vida, ¡en serio! que cuando quiere dar sus sorpresas, nos la da. Pareciera que a mi, me ha puesto en jaque, de repente en situaciones complicadas, y como quieriendo suavisarse un poco conmigo, me ha dado regalos increíbles.

Profesionalmente, acabo de aceptar una oportunidad, que de alguna manera siempre esperé con la paciencia de un árbol que se deja mecer por el aire, mientras se alimenta de la tierra y recibe con gratitud los rayos del sol; me ha dado la mano de alguien que está dispuesto a caminar a mi lado, y no me cuestiono hasta a qué punto del camino llegaremos, simplemente es el ahora que vivo; pero también me pone a prueba, con el pequeño de mis entrañas... una prueba dolorosa que trato de llevar con tranquilidad y con una actitud reflexiva, pues bien me han dicho, por estos 30 años de camino, que no se puede tener todo en la vida. Y así es.

Pero no me quejo, sólo pienso lo que me sucede y busco aprender de todo lo bueno y lo malo. ¡Qué otra!

Así es el asunto.

1.3.08

La calle de la paz

Para Elías Ramírez, quien pide que su Av. Gustavo Díaz Ordaz, de la Col. Guadalupe Victoria, le cambien el nombre por Av. de la Paz, escribí lo siguiente:

La calle de la paz

Esta calle es mía.
Aquí jugué a las escondidas,
fui cabra en las montañas,
descansé en la acera después de volar,
y comí helados en las tardes de verano.

La camino todos los días;
voy de paseo,
al trabajo o de visita.

Esta calle es de ilustres,
de hombres y mujeres que llegaron para habitarla,
de personas que trabajan y luchan,
desde alba al ocaso.

Aquí no caben los asesinos,
ni los delincuentes o traidores.
Aquí sólo estamos los que queremos vivir,
y aunque vuelen las balas,
no lograrán que las ventanas y puertas
cierren su paso al sol de las mañanas,
ni al calor de las tardes,
mucho menos al fresco de las noches.

Esta calle es mía
Porque existe para mi
para ti
para todos
y es la calle de la paz.

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