12.8.07

De la observación pasé a la acción



Por fin descanso de tanto ir y venir de las campañas electorales. Tuve la fortuna de ser invitada a trabajar en uno de los partidos (Alternativa), que me dio la oportunidad de desarrollar lo que he aprendido hacer desde que salí de la universidad.

Pasé de observadora a la praxis, pues de muchos años de ser una espectadora, que seguía las noticias con hastío, de ver cómo una y otra vez los políticos se reciclan, y que las malas prácticas persisten hasta el siglo XXI, decidí unirme a la campaña que Carmen García Montaño emprendió junto con todos los de Alternativa, así que pasé de la inmovilidad a la acción.

Y vaya campaña que nos tocó. Hubo de todo. Carmen se enfrentó a dos candidatos que se dieron de golpes (metafóricamente), a más no poder. En una esquina, los rojos ―y no crean que son los comunistas, esos ya pasaron a la historia―, o sea los priístas, con su gallo mayor, el representante de la vieja guarda del PRI ―¿acaso hay una nueva en ese partido? ― representado por Jorge Jank Rhon (escrito mal, intencionalmente); y en esta otra, los azules ―y no precisamente los pitufos, ¿si saben quiénes eran los pitufos?, si son de los niños que crecieron durante los años 80, sabrán quienes son― que su carta mayor fue José Guadalupe Osuna Millán. Mientras que las izquierdas quedamos en partidos, partiditos y “partidotes”.

La contienda, como todas las situaciones en México, estuvo marcada por la inequidad. En Alternativa se trabajó casi con las uñas, con muy poco dinero, buscando hacer una campaña creativa, de propuestas, siempre de propuestas, mientras que las alianzas de los priístas y los panista, el derroche de dinero fue el distintivo de cada uno; el exceso de publicidad, con sonrisas de tipo comercial de Colgate; candidatos rodeados de gente, representando a un mesías que viene a rescatarnos de lo que ellos mismos han provocados con las corruptelas y la impunidad; y las escasas ideas durante sus campañas, entre otras cosas que no cambian, ahí estuvieron ante los ojos de todos.

Otra característica que presentaron los dos candidatos con mayor posibilidades de ganar, fue el desdén a la mujer, o mejor dicho, se mostraron misóginos, al tratarla como una ciudadana de segunda categoría, aunque para el ingeniero Jank, la mujer está después de sus animales, por lo que quedamos en un tercer lugar, ya que éste reiteró que su animal favorito era la mujer, mientras que el otro (Osuna) sólo le faltó decir que las madres solteras eran el problema de la sociedad, por no vivir dentro de una familia tradicional, por lo que sus hijos se convertían, invariablemente, en delincuentes.

Los “dimes y diretes” entre estos dos fue otro distintivo durante las campañas. El blanquiazul aprovechó cualquier foro, mal llamados debates, para hablar de su contrincante del chalequito rojo; mientras que este candidato, con su atuendo elaborado con piel de pene de burro, no asistió más que a dos debates, demostrando su incapacidad para defender sus ideas (si se puede decir que tiene ideas).

Las irregularidades también estuvieron presentes, tanto a la hora de permitir los registros de los candidatos que no reunían los requisitos para contender, en su mayoría priístas, donde el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tuvo que intervenir para ratificar o desechar lo decidido por el Tribunal Electoral Estatal; como hasta la hora de las votaciones, donde las prácticas del PRI fueron evidentes, y no sólo en él, sino también, muy bien aprendidas por el PAN, aunando con todo el aparato del Estado. Las marejadas de los simpatizantes vestidos de los colores de los partidos, fueron ligeramente controladas, y por supuesto, los pequeños enfrentamientos entre los integrantes de estos dos partidos, no se hicieron esperar a la hora del conteo de las casillas.

Los partidos de la izquierda (Alternativa, PRD, PT-Convergencia), quedaron desapercibidos, unos más que otros, pero al final de cuentas quedaron fuera de la contienda. Debemos recordar que Mercedes Maciel declinó por el PRI, echando a la basura el dinero que utilizó para su campaña junto a todo su discurso "combativo" que traía, y para ser honesta, la mujer se tardó en apoyar a quien ya le había dado
trabajo en el XVIII Ayuntamiento.

El derroche de dinero en las campañas fue insultante para todos los ciudadanos; la propaganda también de lo peor; y no se diga la publicidad transmitida por medios electrónicos, que tenían la finalidad de ofender al candidato contrario, olvidándose de las supuestas propuestas de gobierno.

Con mi participación en estas campañas, simplemente me acerqué a lo que ya sabía, a las triquiñuelas que se hacen para ganar las elecciones, a través de los comentarios de las mismas personas, que platicaban cómo los panistas o priístas ofrecían dinero, despensas o cualquier cosa con tal de obtener el voto fácil y no por medio del convencimiento y la persuasión, una forma sutil de coartar la libertad de los individuos, aprovechándose de las necesidades que padecen una buena mayoría de las personas.

Y después de tanto discurso hueco por parte de los candidatos “grandes”, los ciudadanos fuimos los perdedores, los que a través del abstencionismo, demostraron su malestar en contra de los políticos, y los pocos que cumplimos con el derecho a votar (cerca del 40% de los registrados en la lista nominal ejercieron su voto), nos quedamos con ese sabor amargo, de ser sólo unos cuantos los que eligieron al próximo gobernador, al igual que con Eugenio Elorduy Walter, quien con un mínimo porcentaje de votaciones fue elegido, por lo que está lejos de representar a los habitantes bajacalifornianos.

Esta participación me permitió corroborar lo que ya se sabe de las campañas: de la demagogia, de la falsedad, de los supuestos cambios y que en el fondo se pretende dar continuidad a la desigualdad, la inequidad y a la injusticia de la que padecemos los mexicanos. Lo peor de todo, es que los políticos, sin importar el color, continúan desangrando al país, aprovechándose de sus posiciones para apropiarse de México, de llenarse los bolsillos y beneficiar a sus familiares y amigos. Lo más lamentable fue darme cuenta el letargo en el que una mayoría de las personas se encuentran. Sé que esta situación no durará mucho, porque la situación social y económica del país, definitivamente, es insostenible.


Saludos especiales a todos aquellos que me enseñaron muchas cosas: Silke, Jesus Ramos, Mtra.Chamery, Hebert Axel, Max, Marcos, Irán, Fernando, Don chute, Rita y a muchos otros que compartieron esta aventura, pero de manera muy especial y con un gran agradecimiento a Carmen García Montaño, por confiar en mi.

Aqui algunas imágenes de lo que viví en esta campaña...



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