19.7.06

El eco de los migrantes llegó hasta las puertas de Estados Unidos


publicado en la edición #14 de Entre Líneas

Por Lizeth García

Nadie se lo esperaba, el primero de mayo, la garita de San Isidro amaneció vacía, sólo algunos automovilistas se aventuraron a cruzar, algunos lo lograron muy temprano y otros simplemente fueron regresados por la gente que se atrincheró en el cruce fronterizo.

El entusiasmo de las personas por apoyar a los hermanos latinos que viven en Estados Unidos, fue muy grande, sobre todo porque aquí, en esta esquina, se vive de cerca la prepotencia y el desprecio de los gringos.

A diario cruzan miles de tijuanenses a trabajar (se calculan 42 mil personas), algunos son ciudadanos, otros residentes y otros indocumentados, pero sienten los dos países: uno, el nuestro, que no deja vivir con los bajos sueldos, y otro que asfixia sólo por ser mexicano. Así el cruce diario es la tortura obligatoria para muchos y para otros sólo un paso para saborear el placer de comprar.

Pero el primero de mayo, desde las cinco de la mañana, un puñado de personas tomaron los carriles que llevan hasta las puertas de Estados Unidos, dejando parcialmente cerrada la garita. Sin embargo para las 10:00 horas, más de 100 personas yacían gritando consignas “Sí se puede, sí se puede”, “No somos ladrones, somos trabajadores”, entre otras frases.

Las pancartas no faltaron, algunas traían la leyenda “Boicot 1 de mayo 06, por una reforma migratoria justa”, y en otras se resaltó la labor que desarrollan los latinoamericanos en el “otro lado”: lavaplatos, plomeros, carpinteros, albañiles, empleados de piso, etcétera, etcétera, ese que es llamado trabajo sucio que ni los negros lo hacen (parafraseando un poco a nuestro “ilustre” presidente Vicente Fox).

La presencia de la policía no faltó, primero eran unos cuantos, no más de 50, pero conforme se fue aglutinando la gente, el número fue aumentando. Eso sí, sin armas, pero con gases lacrimógenos, por si las dudas. Los medios de comunicación informaron sólo la nota oficial, todos entrevistaron a Francisco Castro Trenti, director de la policía municipal de la ciudad, para preguntarle la estrategia. ¿y la gente? ¿Que no era la protagonista?, ninguno de los reporteros habló con la gente.

A eso de las 11:00 horas una chica llamada Elizabeth (quien prefirió no dar su apellido), ciudadana de San Diego, pero hija de mexicanos, decidió sumarse a la manifestación de este lado… “Nunca pensé que pudiéramos cerrar la garita”, exclamó mientras sostenía una bandera mexicana. Doña Elvira gritaba “Unos pocos aquí y otros allá”, señaló los carriles del lado derecho, cuando ella permanecía en los del lado izquierdo. Para las 14:00 horas, más de 500 personas bailaban y tocaban batucas, frente a la hilera de policías que permanecían unidos hombro a hombro, los gritos y las consignas continuaron. Uno vestido con zarape y sombrero de Tío Sam, gritaba cosas ilegibles, otros decidieron acostarse en la calle con el mensaje de “no me muevo”, ahora sí, la garita completamente cerrada, no sé con exactitud, dos o tres horas, pero cerrada, tiempo suficiente para que al día siguiente los comerciantes de San Diego, declararan el 90% menos de venta, cerca de 200 millones de dólares.

Sí se pudo, se cerró la garita, lo que hace muchos años no sucedía (lo que no me tocó ver), la participación fue pacífica, espontánea, necesaria, que fue disuadida por los policías, que llegaron en páneles, en caballos, etcétera, y terminaron arrinconando a los manifestantes. Lo que alguna vez imaginó Sergio Arau con su película Un día sin mexicanos, se cumplió, porque el cierre de la garita sólo fue el eco de lo que sucedió en Estados Unidos, donde una gran mayoría de inmigrantes salieron a las calles para exigir un trato digno, derechos civiles, pero sobre todo, un trato humano.

3.7.06

post elecciones...

La jornada electoral llegó a su fin... ahora la incertidumbre de no tener un "virtual" ganador se apodera de nosotros, pero lo peor, la posibilidad de un fraude electoral es más terrible que la misma incertidumbre... no sé por qué, pero me recuerda a 1988, claro, no había internet, ni la tecnolgía con la que ahora se cuenta, pero el fondo es el mismo no dejar llegar a la izquierda ¿qué sería México si los priistas hubieran respetado el voto de los ciudadanos de aquel año? ¿qué pasará si ahora los panistas se les descubre un fraude?, chanfles, estos azules necesitaron seis añitos para aprender lo que el PRI hizo en 70 años.

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