6.4.05

Salón la Estrella

Para aquellos que no son o no viven en Tijuana, el salón de baile La Estrella es un lugar buenísimo, porque no se escucha la música "ponchis, ponchis" como en los lugares a los que suelen ir muchos jóvenes, NO. Es música de banda, salsa, bachata, cumbia y todos los ritmos latinos que deseen escuchar y se concentran ahí... también hay música de chilangos. Antes de continuar, quiero compartir un poquito de la historia de La Estrella. Según me han contado, el salón en los años cincuenta y sesenta era lo máximo, era frecuentado por artistas del mundo del espectáculo, y las secciones de esta fuente en la prensa, eran su pan de cada día, según contaba mi profesor de periodismo Rubén Téllez. Actualmente es un salón simple, donde las personas de barrios populares, y no tan populares, van bailar. Jóvenes y viejos se pueden ver, mujeres altas y chaparras, hombres gordos y flacos, no importa, la cosa es ir a "echarse un dancing".
Bueno, este lugar a generado tanta curiosidad entre los "artistas visuales" de la ciudad, al grado que hasta un video documental ya se grabó: "Salón de baile La Estrella". Ahí veremos a las parejas no tan parejas bailando, nada extraño en un lugar de ese tipo.
Pero qué es lo que tiene este lugar que a la realizadora del video, Itzel Martínez, busca explicarse la maravilla de bailar, el cortejo del varón para sacar a la damisela, mientras da vueltas por el salón, que busca a la 'buena' para pareja de toda la noche, y las mujeres esperan a que un galán que las levante de su lugar.
¿Cuál es la maravilla de ese salón, donde las almas buscan un rato de compañía y que tanto sorprende a esta chica? bien, no voy a ser nada académica, ni quiero hacer un estudio sociológico del trabajo y todos los que participan en él. Rememoraré algunos recuerdos de mi infancia y mi adolescencia, justo en Chihuahua, esa ciudad bronca y brava ante los desiertos más desolados que se puedan imaginar, la sequía del ambiente hace la raza así, dura, bronca, muy del norte, pero a su vez algo tradicional.
A 20 minutos de la capital está un poblado llamado Col. Lázaro Cárdenas, un nombre nada extraño en nuestro país, ahí los bailes fuertes son las bodas y las quinceañeras. Las mujeres no beben cerveza y los hombres suelen aglomerarse en la entrada del salón. Cuando empieza el bailongo, los hombres buscan a la mujercita que puede ser la hembra de sus mocosos, las invitan a bailar y si aceptan ya la armaron, y si no tendrán que buscar a otra señorita.
Las vueltas en busca de la que será su compañera inicia, así como pasa en el Salón La Estrella. Despistados, con cerveza en mano, caminan como si no buscaran nada, pero sí, buscan alguna bella señorita para danzar el resto de la noche.
En los domingos, la única plaza del pueblo se llena de jovencitas sentadas en las bancas a platicar con las amigas, y los adolescentes, tímidos o atrevidos, pasan en corrillos mientras observan a las damiselas.
Cuando se deciden por alguna, a las dos o tres vueltas de darles a la plaza, uno se aparta del grupo para acercarse a la chica deseada.
Lo mismo pasa en el Salón la Estrella, los hombres, sudados por el calor del ambiente, buscan a su chica para bailar, reproducen lo que en sus pueblos o pequeñas ciudades acostumbraban hacer, y como en Tijuana no alcanzó a ser un pueblo, y esta muy cerca de los gringos y muy lejos de las costumbres, La Estrella resulta un buen sitio para encontrarse con los paisanos.
Mientras tanto, si van no dejen de tomarse una cervecita, si son unas simpáticas seños... esperen a que algún galancete las saque a bailar, que al cabo para todos hay.
Por cierto, en Ensenada hay una costumbre similar, dar vueltas por la calle Primera en el carro bien limpio, con la música a todo lo que da, muy bien arregladitos, dar por una o dos horas antes de entrar al bar o discoteca, para ver quién anda, qué chica nueva y guapa hay o qué galán se pueden encontrar... todos los fines de semanas.

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