19.7.09

De la nueva y vieja California: El Quemadero de Rochín Sanchez.





Por Lizeth García [i]


Presentacion de los Premios de La Paz 2007

¿Se imaginan en medio del desierto, esperando la muerte en alguna choza, y alrededor los soldados del tiempo del virreinato, esperando como aves de rapiña para salir tras el supuesto tesoro que guarda el moribundo? Esto es avaricia pura, ya que no importa por qué Juan Cipriano de repente enfermó, pero entre sus compañeros y el padre que lo asiste en sus últimos minutos de vida, esperan el momento en que el casi difunto diga donde tiene sus pertenencias, y sobre todo el tesoro que se dice encontró:

“Mientras tanto los soldados con torpes movimientos lo sacaron, el teniente albacea preguntó a Juan con la mirada qué había de cierto de aquella fortuna que escondía, ¡muchos lo pensaban!, ya que su curiosidad sufría por conocer de dichas circunstancias.
—¿Cómo ve al viejo, padre?— Dijo el teniente llamando al padre muy de cerca, so pretexto de no molestar al moribundo.
—Nuestro hermano está muy decaído. Dejemos que su fatiga aminore y no le asalte usted con esa impaciencia que proyecta.”
[ii]

O ¿qué les parece un hombre, que peca de mediocre, que compite en contra de sus compañeros del trabajo de una tienda departamental, y busca, a como dé lugar, mostrar su superioridad a través de un nuevo puesto, y terminar… como cualquier persona común, por una borrachera?: “Te juro que me gusta humillar a la gente. Cagarles el palo. ¡Agárrate! Hacerles ver lo que son y de dónde no pasará”
[iii], expresa uno de los personajes.



Las historias desfilan ante nuestros ojos, distintas unas de otras, pero que las unen los defectos humanos como la avaricia, la lujuria, las bajas pasiones, deseos sexuales desenfrenados, y son narrados por la voz del personaje principal, en otras, el narrador omnipresente nos guía hasta el final, pero no son las únicas voces, son varias las que convergen para mostrarnos lo absurdo de la vida.




Pero además de la diversidad de personajes, Juan Pablo Rochín nos lleva de un tiempo a otro: de la actualidad al pasado virreinal, y del final de la historia hacia lo que inició la anécdota, como lo hace García Márquez con su novela Crónica de una muerte anunciada, que nos engancha con el final de la novela, hasta llevarnos al origen de la muerte de su personaje principal. Así lo hace el autor en el cuento “India Loreta”, en las primeras líneas nos muestra al personaje castigada a latigazos por mitotera, y es hasta el final que nos enteramos porque fue sometida.



Rochín divide en cuatro partes su libro El Quemadero: primero nos encontramos dos cuentos que están sueltos, por decirlo de alguna forma; después El país de las espinas, en el que se agrupan cinco cuentos, y en los cuales los coloca en la Antigua California, a la llegada de los misioneros y los representantes del virrey; después son Otros cuentos, donde reúne cuatro historias, sin ninguna relación entre ellas; y por último, Sol de medianoche, con los últimos seis cuentos.




En casi todas las historias, podemos identificar el origen del propio autor: la Baja California Sur, “tierras desiertas, muy ardientes y amargas…”

[iv], así como sus playas y el clima extremo. Además de que el propio Rochín, en su cuento “otra fecha, el miércoles próximo, por ejemplo”, nos muestra el comportamiento común de una persona del mundito paceño, como él lo expresa.


El Quemadero es un ir y venir en el tiempo, un cambio abrupto entre cada historia, algunas totalmente lejanas de las otras, es un viaje entre la nueva y vieja California. Es, me imagino, la esencia del autor.



Para buscar en la librería…
Rochín Sánchez, Juan Pablo. El Quemadero. La Paz, B. C. S. México: FORCA Noroeste, 2007.


[i] Lectura realizada el 15 de Julio de 2009, en el ICBC Tijuana.
[ii] “Testamento”, pág. 49.
[iii] “Otra fecha, el miércoles próximo, por ejemplo”, pág. 11.
[iv] Carta de autor desconocido dirigida al padre Juan María de Salvatierra, 1696, citado en la pág. 31.

1 comentarios:

Pablo Rochín dijo...

amiga, gracias por los comentarios, en verdad no sabía que aparecían acá, en el ciberespacio. de nuevo gracias por las palabras y por la bienvenida... fue para mí una bella experiencia ¡que como escritor me invitaran y todo eso! guauuu

un saludo desde la paz, juan pablo