Sólo ideas que de repente me asaltan; sólo cosas que pienso pueden ser importantes (al menos para mi).
31.12.07
17.12.07
Silencio
Estuve sentada en la banqueta de la esquina a medio día, recibiendo el calorcito emanado por el sol; apenas si sentía que mis pies tomaban el color rosado de una piel tibia.
El silencio, pese a ser una calle muy transitada, era increíble, no pasaba nada ni nadie, no había parejas en el parque ni niños gritando en los juegos, el sonido sólo era del aire que me secreteaba que por ahí andaba el invierno. Yo seguía ahí sentada, tomada de mis rodillas como una niña que espera a que lleguen por ella. En el fondo esperaba a que el silencio se rompiera con tu voz, deseaba verte parado frente a mi, con tu cabello alborotado y con la sonrisa que siempre me regalas al verme. Pero seguí impregnada del silencio dominguero, buscando entre la lógica y la razón una respuesta a tu mudez, aceptando que mi cuerpo te buscaba en la memoria y en la piel.
Benedetti y Gioconda ya no me consuelan, el silencio me persigue, y por más que grite no logro romperlo. Mis pulmones casi revientan, pero aún así tu ausencia es muy grande.
El sol me dio su calor, mis pies tomaron un color distinto al azulado, mis manos soltaron mis piernas para dejarlas libres y retirarse caminando con los pies arrastrando, yo me fui de la esquina del parque con un nudo en la garganta sin deshacer.
11.12.07
Vivo en un país tan grande que todo queda lejos
la educación,
la comida,
la vivienda.
Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.
1.12.07
Los rehenes
Para Alberto Capella
…el viento del crimen a la altura del delirio.
Rodolfo Hasler
es la hora de escribir un poema acerca del mundo
de diagnosticar las formas en que amedrenta
con su odio y deslava el rostro de la sinrazón
para justificar mil malabares políticos
es hora de escribir que estamos al acecho
de ladrones, de gangsters, de capos del poder y la avaricia
ante la falta de libertad y la zozobra
y su mezquina relación con pretendida entelequia
es hora de callar lo escrito
aquello que no tiene razón en la sobremesa
congestionadas las entropías mediáticas
ante verdades telúricas y tan llanas
es hora de nombrar en lo oscuro
la intima ejecución de los días
la denuncia, el porvenir y la esperanza
con un silencio atroz que no deje dudas
es hora de contar metrallas, muertos, a los que corren
de ver la película en las calles y al desnudo
dilucidar acaso en la espesura
de ciertas e inexplicables densidades
es hora de escribir un poema acerca del mundo
de éste y no del otro bordado de metáforas
ya no podemos escapar, no hay letras de salva
somos rehenes de la impunidad que nos cohabita.
Elizabeth Cazessús. Tijuana, B. C, 29 -11- 2007


